La instrucción en familia (IEF) se refiere al hecho de que los padres se encarguen de la educación obligatoria de su hijo fuera de cualquier establecimiento escolar. Desde el inicio del curso 2022, este modo de instrucción ya no está accesible con una simple declaración: requiere una autorización previa otorgada por el director académico de los servicios de la educación nacional (DASEN).
Este cambio de un régimen declarativo a un régimen de autorización ha modificado profundamente la vida cotidiana de las familias afectadas, su acceso a los recursos pedagógicos y la forma en que preparan los controles académicos.
Régimen de autorización IEF: los cuatro motivos a conocer
El Código de la educación (artículos L. 131-2 y L. 131-5) limita ahora la instrucción en familia a cuatro categorías de motivos. El DASEN examina cada solicitud de manera individual, niño por niño.
- Estado de salud o situación de discapacidad del niño, justificado por certificados médicos o notificaciones MDPH.
- Práctica de actividades deportivas o artísticas intensivas, acreditada por una estructura federal o un conservatorio.
- Itinerancia de la familia en Francia o lejanía geográfica de cualquier establecimiento escolar público.
- Existencia de una situación particular del niño que motive el proyecto educativo, motivo más invocado y también el más frecuentemente rechazado.
La categoría “situación particular” concentra la mayor parte de los litigios. La administración no puede rechazar de manera estereotipada sin examinar la situación real del niño, y los tribunales administrativos anulan regularmente decisiones basadas en motivaciones insuficientes.
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Disminución del número de niños en IEF tras la reforma

El efecto del paso al régimen de autorización se refleja en las cifras de la Educación nacional. Para el año escolar 2024-2025, 30 644 niños estaban instruidos en familia, frente a 72 369 en 2021-2022, es decir, antes de la aplicación completa de la reforma. La disminución supera la mitad del número inicial.
Esta contracción no significa que las familias hayan renunciado a todo proyecto alternativo. Algunas se han dirigido a escuelas fuera de contrato, otras han integrado dispositivos del CNED con inscripción regulada. El grupo de familias realmente comprometidas con la IEF se ha reducido a aquellas que cumplen con un motivo documentado y que dominan el procedimiento administrativo.
Recurso tras un rechazo de autorización IEF
Un rechazo del DASEN no es definitivo, siempre que se respete un calendario estricto. El recurso administrativo previo obligatorio (RAPO) debe ser presentado dentro de los quince días siguientes a la notificación del rechazo. Este recurso es examinado por una comisión académica presidida por el rector.
Si el RAPO fracasa, la familia puede acudir al tribunal administrativo. Los tribunales anulan regularmente rechazos basados en motivaciones insuficientes, especialmente cuando la administración se limita a formularios tipo sin analizar el proyecto educativo presentado.
Contenidos pedagógicos para acompañar la instrucción en familia

Una vez obtenida la autorización, la cuestión central se convierte en la de los recursos. El control académico verifica que el niño progresa de acuerdo con las expectativas del núcleo común de conocimientos. Por lo tanto, disponer de contenidos estructurados no es opcional.
Existen varios tipos de soportes. Las plataformas institucionales como Lumni ofrecen videos y cuestionarios gratuitos, desde la educación infantil hasta el bachillerato. El CNED ofrece un currículo completo con seguimiento, pero requiere una inscripción formal. Herramientas especializadas (aplicaciones de idiomas, kits científicos, plataformas de clases particulares) complementan la oferta según las necesidades de cada niño.
La elección de los recursos depende del proyecto educativo declarado en el expediente de autorización. Un proyecto basado en pedagogías activas (Montessori, Freinet, aprendizajes autónomos) no utilizará los mismos soportes que un proyecto basado en los programas de la Educación nacional. En todos los casos, la trazabilidad de los aprendizajes (cuadernos, portafolios, informes regulares) facilita el control anual.
Control académico de la IEF: lo que se evalúa realmente
El control pedagógico se lleva a cabo al menos una vez al año. Un inspector se desplaza al domicilio o convoca a la familia en las instalaciones de la academia. La evaluación se centra en el progreso del niño, no en la conformidad estricta con el programa escolar.
El inspector verifica que el niño adquiera las competencias del núcleo común a un ritmo compatible con su edad. Los padres presentan los trabajos realizados, los soportes utilizados y los objetivos del proyecto educativo. Una entrevista con el niño, adaptada a su edad, forma parte del proceso.
En caso de resultados considerados insuficientes durante un primer control, se organiza un segundo control. Si las deficiencias persisten, el DASEN puede requerir a los padres que inscriban al niño en un establecimiento escolar. Sin embargo, este procedimiento está regulado: la familia puede impugnar el requerimiento y presentar elementos de contexto.
La preparación del control constituye un desafío importante para las familias en IEF. Documentar los aprendizajes a lo largo del año, conservar las producciones del niño y formalizar el progreso por escrito son prácticas que protegen tanto al niño como a los padres durante la evaluación.
El marco jurídico actual de la IEF sigue siendo un punto de tensión entre la libertad de enseñanza y la obligación escolar. Para las familias que se comprometen, el dominio del expediente administrativo es tan importante como la calidad de los contenidos pedagógicos. Uno no funciona sin el otro.



